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✍️ Escrito por Equipo Médico Santa María Fisiomedic | Tiempo de lectura: 8 min
¿Te duele una articulación y no sabes si es artrosis o artritis? No son lo mismo, y confundirlas puede llevar a tratamientos que no funcionan. La artrosis es un desgaste del cartílago relacionado con la edad y el uso. La artritis es una inflamación de la articulación causada por un sistema inmunológico que ataca el propio cuerpo. En este artículo te explicamos las diferencias clave para que entiendas qué te pasa y qué tipo de tratamiento necesitas.
Artrosis y artritis: dos enfermedades que no son lo mismo
La artrosis y la artritis son dos condiciones que afectan a las articulaciones, pero tienen orígenes, mecanismos y tratamientos muy diferentes. La confusión entre ambas es frecuente, y muchas personas terminan tratando una enfermedad como si fuera la otra, sin obtener los resultados esperados. Entender las diferencias es el primer paso para recibir el tratamiento adecuado.
La artrosis es una enfermedad degenerativa. El cartílago que recubre los extremos de los huesos se desgasta con el tiempo, y los huesos comienzan a rozar entre sí. Es como si la “almohadilla” que protege la articulación se fuera adelgazando. Por eso duele al moverte, al caminar, al subir escaleras. Es más común en personas mayores de 45 años, y suele afectar a las rodillas, las caderas, las manos y la columna.
La artritis, en cambio, es una enfermedad inflamatoria. El sistema inmunológico ataca por error la membrana que recubre la articulación (la sinovia), provocando inflamación, dolor, rigidez y, con el tiempo, daño en el cartílago y los huesos. La más común es la artritis reumatoide, que afecta a personas de todas las edades, pero especialmente a mujeres entre los 30 y los 50 años. A diferencia de la artrosis, la artritis suele causar rigidez matutina que dura más de 30 minutos y puede afectar a varias articulaciones al mismo tiempo, de forma simétrica.
¿Por qué se confunden tanto?
La confusión entre artrosis y artritis es comprensible. Ambas duelen, ambas limitan el movimiento y ambas afectan a las articulaciones. Pero los mecanismos son muy diferentes. La guía clínica del NICE (Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia en el Cuidado del Reino Unido) establece que la artrosis es un diagnóstico clínico que se puede realizar sin pruebas de imagen en personas mayores de 45 años que tienen dolor articular relacionado con la actividad y rigidez matutina que dura menos de 30 minutos. Ese dato es clave: la rigidez breve apunta a artrosis; la rigidez prolongada apunta a artritis[reference:0].
Otra fuente de confusión es que ambas enfermedades pueden coexistir. Una persona puede tener artrosis por el desgaste natural de la edad y, además, desarrollar artritis reumatoide. En esos casos, el diagnóstico y el tratamiento son más complejos y requieren un enfoque multidisciplinario.
Diferencias clave que determinan el tratamiento
Las diferencias entre artrosis y artritis no son solo académicas. Determinan el tipo de tratamiento que necesitas.
Origen de la enfermedad
La artrosis es una enfermedad degenerativa y mecánica. El cartílago se desgasta por el uso, la edad, el sobrepeso o las lesiones previas. No hay un ataque del sistema inmunológico. La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune. El sistema de defensas del cuerpo se vuelve contra las articulaciones, provocando inflamación crónica. Un estudio de 2025 que comparó los mecanismos patogénicos de ambas enfermedades encontró que la artritis reumatoide comienza con inflamación en la sinovia, mientras que la artrosis comienza con un funcionamiento inadecuado de los condrocitos (las células del cartílago) y la inflamación aparece después como consecuencia[reference:1].
Síntomas característicos
En la artrosis, el dolor empeora con el movimiento y mejora con el reposo. La rigidez matutina dura menos de 30 minutos. En la artritis reumatoide, el dolor y la rigidez son más intensos por la mañana y pueden durar más de una hora. Además, la artritis suele afectar a varias articulaciones de forma simétrica (ambas manos, ambas muñecas, ambos pies), mientras que la artrosis suele afectar a una o pocas articulaciones.
Pruebas diagnósticas
La artrosis se diagnostica principalmente con la historia clínica y la exploración física. Las radiografías pueden mostrar el estrechamiento del espacio articular y la presencia de osteofitos (picos óseos). La artritis reumatoide requiere análisis de sangre para detectar factores reumatoides y anticuerpos anti-péptido citrulinado cíclico (ACCP). Un estudio de 2024 encontró que la regulación a la baja del gen HLA-DQA1 y la regulación al alza del gen MAPK8IP3 son biomarcadores confiables para distinguir la artritis reumatoide de la artrosis en muestras de sangre periférica[reference:2].
El tratamiento de la artrosis: aliviar el dolor y mejorar la función
La artrosis no tiene cura, pero se puede controlar. El objetivo del tratamiento es aliviar el dolor, mejorar la función y retrasar la progresión del desgaste. La guía del NICE recomienda como tratamiento principal el ejercicio terapéutico adaptado a las necesidades de cada persona (fortalecimiento muscular local, ejercicio aeróbico general) junto con el control del peso y la educación del paciente[reference:3].
Los tratamientos más utilizados para la artrosis incluyen:
- Ejercicio terapéutico: fortalece los músculos que protegen la articulación.
- Pérdida de peso: cada kilo de menos reduce la presión sobre las articulaciones.
- Fisioterapia: la terapia física integral y la terapia manual ortopédica ayudan a reducir el dolor y mejorar la movilidad.
- Infiltraciones de ácido hialurónico: mejoran la lubricación de la articulación.
- PRP: el plasma rico en plaquetas estimula la regeneración del cartílago.
- Analgésicos y antiinflamatorios: para el control del dolor.
En la Clínica Santa María Fisiomedic, ofrecemos un abordaje integral para la artrosis que combina fisioterapia, ejercicio terapéutico y tratamientos regenerativos como el PRP y el ácido hialurónico.
El tratamiento de la artritis reumatoide: frenar la inflamación
La artritis reumatoide requiere un enfoque diferente. El objetivo no es solo aliviar el dolor, sino frenar la inflamación y prevenir el daño articular permanente. El tratamiento se basa en fármacos modificadores de la enfermedad (FAME), que actúan sobre el sistema inmunológico para reducir la actividad de la enfermedad.
Los tratamientos más utilizados incluyen:
- Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME): como el metotrexato.
- Fármacos biológicos: que bloquean moléculas específicas del sistema inmunológico.
- Corticoides: para controlar los brotes agudos.
- Fisioterapia: para mantener la movilidad y fortalecer los músculos.
- Terapia ocupacional: para aprender a realizar las actividades diarias con menos esfuerzo.
La fisioterapia también es importante en la artritis reumatoide. La kinesioterapia y la acupuntura pueden ser complementos útiles para el manejo del dolor.
La ciencia detrás de las diferencias
La investigación actual está revelando que, aunque la artrosis y la artritis reumatoide son enfermedades diferentes, comparten algunas vías moleculares. Un estudio de 2025 encontró que el 30% de las sinovias de pacientes con artrosis presentaban agregados linfoides nodulares similares a los de la artritis reumatoide, lo que sugiere que algunos casos de artrosis podrían evolucionar hacia un fenotipo inflamatorio similar[reference:4]. Otro estudio de 2024 identificó que los genes APOD, FASN y SCD están regulados a la baja en ambas enfermedades, mientras que SDC1 está regulado al alza[reference:5].
La vía cGAS-STING, que es un mecanismo de defensa del sistema inmunológico contra el ADN extraño, también está implicada en el desarrollo de ambas enfermedades. Una revisión de 2024 señaló que la desregulación de esta vía se ha relacionado con diversas enfermedades inflamatorias, incluyendo la artritis, lo que la convierte en un objetivo para posibles intervenciones terapéuticas[reference:6].
Estos hallazgos no borran las diferencias entre ambas enfermedades, pero sí sugieren que hay mecanismos comunes que podrían ser abordados con terapias que beneficien a ambos tipos de pacientes.
Preguntas frecuentes sobre artrosis y artritis
¿La artrosis puede convertirse en artritis? No, son enfermedades diferentes. Sin embargo, algunas personas pueden tener ambas condiciones al mismo tiempo.
¿El ejercicio empeora la artrosis? No, el ejercicio adecuado mejora la función de la articulación y reduce el dolor. El problema es el ejercicio mal hecho o de alto impacto.
¿La artritis reumatoide se cura? No tiene cura, pero se puede controlar con el tratamiento adecuado. Muchas personas llevan una vida activa y sin dolor con el manejo correcto.
¿Cómo sé si tengo artrosis o artritis? La diferencia clave está en la rigidez matutina. Si dura menos de 30 minutos, es más probable que sea artrosis. Si dura más de una hora, es más probable que sea artritis. Siempre consulta a un especialista para un diagnóstico preciso.
¿La fisioterapia ayuda en ambas enfermedades? Sí. En la artrosis, la fisioterapia fortalece los músculos que protegen la articulación. En la artritis, ayuda a mantener la movilidad y a prevenir la rigidez.
¿Dolor articular y no sabes si es artrosis o artritis?
Agenda una evaluación en la Clínica Santa María Fisiomedic de San Juan de Lurigancho. Te haremos un diagnóstico preciso para determinar si tu dolor es artrosis o artritis, y diseñaremos un plan de tratamiento personalizado. La mayoría de nuestros pacientes con dolor articular encuentra alivio y mejora su calidad de vida con el enfoque adecuado.
Investigación científica que respalda este artículo
La información que te hemos compartido está basada en estudios médicos actualizados. Si quieres profundizar, aquí tienes las referencias utilizadas:
- Korovina MO, et al. Joint Tissues: Convergence and Divergence of the Pathogenetic Mechanisms of Rheumatoid Arthritis and Osteoarthritis. Int J Mol Sci. 2025;26(17):8742. PMID: 40943660
- Oveisee M, et al. Comparison of inflammatory molecular mechanisms between osteoarthritis and rheumatoid arthritis via gene microarrays. Mol Biol Res Commun. 2024;13(4):199-210. PMID: 39315289
- Liao CS, et al. Analysis of common differential gene expression in synovial cells of osteoarthritis and rheumatoid arthritis. PLoS One. 2024;19(5):e0303506. PMID: 38771826
- Yang XC, et al. cGAS-STING pathway in pathogenesis and treatment of osteoarthritis and rheumatoid arthritis. Front Immunol. 2024;15:1384372. PMID: 38765007
- Wood G, Neilson J, Cottrell E, Hoole SP. Osteoarthritis in people over 16: diagnosis and management—updated summary of NICE guidance. BMJ. 2023;380:p24. DOI: 10.1136/bmj.p24
Este artículo fue redactado por el Equipo Médico Santa María Fisiomedic con fines educativos. La información aquí presentada no reemplaza una consulta médica presencial. Cada caso es único, por lo que siempre recomendamos acudir a un especialista para un diagnóstico y tratamiento personalizados.
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