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✍️ Escrito por Equipo Médico Santa María Fisiomedic | Tiempo de lectura: 8 min
¿Has notado que tu padre, madre o un ser querido camina cada vez más lento y arrastra los pies al andar? No lo tomes como algo normal de la edad. La marcha lenta y arrastrada en adultos mayores no es solo una señal de envejecimiento. Puede ser un indicador temprano de problemas neurológicos, deterioro cognitivo, riesgo de caídas e incluso de enfermedades que aún no han sido diagnosticadas. En este artículo te explicamos qué significa este cambio, por qué no debes ignorarlo y cuándo es el momento de actuar.
¿Por qué la marcha lenta y arrastrada no es normal en el envejecimiento?
Es común escuchar frases como «es normal que camine más lento, tiene 80 años». Y aunque es cierto que la velocidad de la marcha disminuye con la edad, una marcha lenta y arrastrada no debe considerarse simplemente parte del envejecimiento. Las investigaciones más recientes señalan que los cambios en la forma de caminar pueden ser indicadores tempranos de enfermedades subyacentes.
Una revisión de 2025 publicada en el *Journal of Neurology* advierte que los cambios sutiles en la marcha asociados al envejecimiento no deben considerarse una consecuencia normal de la edad, sino indicadores de enfermedad subyacente. Pueden ser marcadores clínicos de trastornos neurológicos progresivos años antes del diagnóstico. Además, las alteraciones de la marcha se asocian con mayor mortalidad en la población general.
Es decir, una marcha que se vuelve lenta y arrastrada puede ser la primera señal de que algo no está funcionando bien en el sistema nervioso, en los músculos o en la circulación. Identificarlo a tiempo es clave para poder actuar.
¿Qué significa que un adulto mayor camine arrastrando los pies?
Caminar arrastrando los pies es un patrón de marcha en el que la persona no levanta adecuadamente los pies al caminar. En lugar de apoyar el talón y luego el antepié, el pie roza el suelo o se arrastra. Esto puede deberse a varias causas:
- Debilidad muscular: especialmente en los músculos que levantan el pie (tibial anterior).
- Problemas neurológicos: como enfermedad de Parkinson, accidente cerebrovascular o neuropatías periféricas.
- Problemas articulares: rigidez en la cadera, la rodilla o el tobillo.
- Deterioro cognitivo: la disminución de la función cognitiva afecta la capacidad para coordinar la marcha.
- Inflamación crónica: niveles elevados de marcadores inflamatorios como la interleucina-6 (IL-6) se asocian con deterioro de la marcha.
Un estudio de 2024 identificó que la IL-6 puede ser un biomarcador efectivo para establecer el diagnóstico de velocidad de marcha lenta, y que los biomarcadores inflamatorios son predictores positivos de alteraciones de la marcha y sus complicaciones, como las caídas. Esto significa que la marcha lenta no es solo un problema mecánico; también puede tener un origen inflamatorio.
Señales de alerta que no debes ignorar
Si notas que un ser querido presenta alguna de estas señales, es momento de prestar atención y buscar ayuda profesional:
- Velocidad de la marcha notablemente más lenta que hace unos meses o años.
- Arrastra los pies al caminar, como si los zapatos se pegaran al suelo.
- Dificultad para iniciar la marcha o sensación de que los pies están «pegados» al suelo.
- Inestabilidad o sensación de que se va a caer al caminar.
- Cambios en la forma de caminar: pasos más cortos, mayor separación de los pies, o una base de apoyo más amplia.
- Caídas frecuentes o casi caídas (tropiezos sin motivo aparente).
- Dificultad para levantarse de una silla o para subir escaleras.
Un estudio de 2023 con 198 adultos mayores encontró que la velocidad de marcha lenta es un marcador de deterioro funcional y fragilidad inminente. La edad avanzada, la presencia de enfermedad cerebrovascular y el deterioro cognitivo se asociaron significativamente con la marcha lenta.
El riesgo de caídas: una consecuencia directa de la marcha alterada
La marcha lenta y arrastrada no solo limita la movilidad, sino que aumenta de forma significativa el riesgo de caídas. Un estudio de 2024 con 1.018 adultos mayores encontró que la velocidad de marcha lenta se asocia independientemente con caídas, tanto en personas con deterioro cognitivo como en personas cognitivamente sanas. La combinación de velocidad de marcha lenta y baja fuerza de agarre aumentó el riesgo de caídas de forma aún más pronunciada.
La buena noticia es que identificar este riesgo a tiempo permite tomar medidas para prevenirlo. Con el tratamiento adecuado, muchas de estas caídas se pueden evitar.
La conexión con el deterioro cognitivo y la demencia
Uno de los hallazgos más importantes de la investigación reciente es la relación entre la velocidad de la marcha y el deterioro cognitivo. Un estudio de 2020 que analizó datos de tres estudios longitudinales con más de 4.000 participantes encontró que la velocidad de marcha lenta predice la transición de deterioro cognitivo leve a severo y la transición de un estado cognitivamente sano a la muerte. El cribado con velocidad de marcha lenta puede ser útil para identificar a adultos mayores en riesgo de deterioro cognitivo y muerte.
Esto significa que la forma en que una persona camina puede ser un reflejo de lo que está sucediendo en su cerebro. Una marcha lenta y arrastrada no es solo un problema físico; puede ser la primera señal de que el cerebro no está funcionando como debería.
¿Qué hacer si notas estas señales? Pasos a seguir
Si te identificas con alguna de estas señales o las observas en un ser querido, no esperes a que el problema empeore. Estos son los pasos que recomendamos:
- Consulta a un especialista: un traumatólogo o un fisioterapeuta especializado en adultos mayores puede evaluar la marcha y determinar la causa.
- Realiza una evaluación de la marcha: la evaluación dinámica de la marcha permite analizar en detalle cómo camina la persona y detectar alteraciones que no se ven a simple vista.
- Evaluación postural: la evaluación postural ayuda a identificar desequilibrios que pueden estar afectando la marcha.
- Inicia un programa de ejercicios: la terapia física del adulto mayor puede mejorar la fuerza, el equilibrio y la coordinación.
- Adapta el hogar: elimina obstáculos, instala barras de apoyo y asegura una buena iluminación para prevenir caídas.
En la Clínica Santa María Fisiomedic, ofrecemos un abordaje integral para el adulto mayor. Contamos con terapia física integral y kinesioterapia para mejorar la movilidad y la calidad de vida de las personas mayores.
Recomendaciones para el día a día
Además del tratamiento profesional, estos consejos pueden ayudar a mejorar la marcha y prevenir caídas:
- Realiza ejercicios de equilibrio: como pararse sobre una pierna o caminar en línea recta.
- Fortalecer los músculos de las piernas: especialmente los que levantan el pie (tibial anterior) y los glúteos.
- Usar calzado adecuado: con suela antideslizante y buen soporte.
- Mantener una buena hidratación: la deshidratación puede afectar la función muscular.
- Revisar la medicación: algunos fármacos pueden afectar el equilibrio y la coordinación.
- Realizar caminatas supervisadas: con un bastón o andador si es necesario.
Preguntas frecuentes sobre la marcha lenta y arrastrada
¿La marcha lenta es siempre señal de algo grave? No siempre, pero no debe ignorarse. Puede ser un indicador temprano de problemas neurológicos, musculares o cognitivos que requieren atención.
¿Se puede mejorar la marcha con ejercicios? Sí. La fisioterapia y los ejercicios específicos pueden mejorar la fuerza, el equilibrio y la coordinación, reduciendo el riesgo de caídas.
¿Cuándo debo preocuparme? Si la marcha empeora progresivamente, si hay caídas frecuentes o si se acompaña de otros síntomas como pérdida de memoria o debilidad, es momento de buscar ayuda profesional.
¿La velocidad de la marcha se puede medir? Sí, una prueba sencilla es medir el tiempo que tarda la persona en caminar 4 metros a su ritmo habitual. Una velocidad inferior a 0.8 m/s se considera lenta y requiere evaluación.
¿La fisioterapia ayuda en la marcha arrastrada? Sí, la fisioterapia es clave para mejorar la fuerza, la movilidad y la coordinación, y para prevenir caídas en adultos mayores.
¿Notas que tu familiar camina cada vez más lento y arrastra los pies?
Agenda una evaluación en la Clínica Santa María Fisiomedic de San Juan de Lurigancho. Te haremos una valoración completa de la marcha y el equilibrio del adulto mayor, identificaremos las causas de su lentitud y diseñaremos un plan de tratamiento personalizado para mejorar su movilidad y prevenir caídas. La mayoría de nuestros pacientes mayores recupera la confianza al caminar en semanas.
Investigación científica que respalda este artículo
La información que te hemos compartido está basada en estudios médicos actualizados. Si quieres profundizar, aquí tienes las referencias utilizadas:
- Nonnekes J, et al. Gait changes with aging: an early warning sign for underlying pathology. J Neurol. 2025;272(4):257. PMID: 40053183
- Brognara L, et al. Inflammatory Biomarkers and Gait Impairment in Older Adults: A Systematic Review. Int J Mol Sci. 2024;25(3):1368. PMID: 38338653
- Manjavong M, et al. Prevalence and factors influencing slow gait speed among geriatric patients at outpatient clinic of a tertiary care hospital. Ir J Med Sci. 2023;192(6):3043-3049. PMID: 37036568
- Kayahan Satiş N, et al. Association of gait speed and handgrip strength with falls in older adults: the role of cognition. Turk J Med Sci. 2024;54(5):1033-1042. PMID: 39473733
- Hoogendijk EO, et al. Gait speed as predictor of transition into cognitive impairment: Findings from three longitudinal studies on aging. Exp Gerontol. 2020;129:110783. PMID: 31751664
Este artículo fue redactado por el Equipo Médico Santa María Fisiomedic con fines educativos. La información aquí presentada no reemplaza una consulta médica presencial. Cada caso es único, por lo que siempre recomendamos acudir a un especialista para un diagnóstico y tratamiento personalizados.
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