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✍️ Escrito por Equipo Médico Santa María Fisiomedic | Tiempo de lectura: 9 min
¿Te lesionaste jugando al fútbol y no sabes si ponerte hielo o calor? ¿O llevas semanas con dolor en el talón y te han recomendado ondas de choque? El frío, el calor y las ondas de choque son tres herramientas terapéuticas muy distintas, y usarlas en el momento equivocado puede retrasar tu recuperación. En este artículo te explicamos cuándo aplicar cada una según la fase de la lesión, qué dice la ciencia y cómo combinarlas para obtener el mejor resultado.
¿Por qué es importante saber cuándo usar frío, calor u ondas de choque?
Cuando duele una articulación o un músculo, lo primero que se nos viene a la cabeza es aplicar algo para aliviar el dolor. Pero no todos los tratamientos funcionan igual en todas las fases de una lesión. El frío (crioterapia) es excelente para las lesiones agudas, el calor (termoterapia) ayuda en la fase subaguda y en la rigidez crónica, y las ondas de choque son una herramienta muy eficaz para las tendinopatías crónicas y los puntos gatillo.
El problema es que mucha gente usa calor cuando debería usar hielo, o viceversa. Y las ondas de choque, al ser un tratamiento que solo aplica un profesional, a menudo se desconocen o se reservan para cuando ya se ha probado todo lo demás. Entender las diferencias te ayudará a tomar mejores decisiones y a recuperarte más rápido.
En nuestra clínica, la terapia física integral combina varias de estas técnicas según la necesidad del paciente. No se trata de elegir una sola, sino de saber cuándo y cómo aplicarlas.
Crioterapia: cuándo y por qué aplicar frío en lesiones agudas
La crioterapia consiste en aplicar frío sobre una zona lesionada, generalmente mediante bolsas de hielo, geles refrigerados o baños de agua fría. Sus efectos fisiológicos son muy claros: el frío provoca vasoconstricción (cierra los vasos sanguíneos), reduce el flujo sanguíneo local, disminuye la inflamación, calma los nervios periféricos y actúa como analgésico natural.
Por eso, la crioterapia está indicada en las primeras 48-72 horas después de una lesión aguda: esguinces, torceduras, golpes, inflamación post-ejercicio extremo, o después de una cirugía. Reduce la hinchazón, el hematoma y el dolor. También es útil en brotes de artritis o en tendinitis agudas (con mucha inflamación).
Una revisión sistemática clásica de 2001 ya señalaba que, a pesar de la limitada calidad de los estudios, la crioterapia se asocia con una reducción del dolor, la inflamación y el sangrado, y acelera la recuperación funcional(Mac Auley, 2001 – PMID: 11570631). Estudios más recientes confirman que la aplicación de frío durante 15-20 minutos cada 2-4 horas en las primeras 48 horas es la pauta más efectiva.
Eso sí, el frío no debe aplicarse directamente sobre la piel (siempre con una toalla o paño intermedio) y está contraindicado en zonas con mala circulación, en pacientes con síndrome de Raynaud o en heridas abiertas. Tampoco se recomienda antes del ejercicio, porque enfría los músculos y aumenta el riesgo de lesión.
Termoterapia con calor: cuándo es la mejor opción
El calor, al contrario que el frío, produce vasodilatación: abre los vasos sanguíneos, aumenta el flujo sanguíneo, relaja los músculos, reduce la rigidez y mejora la elasticidad de los tejidos. Se aplica mediante compresas calientes, mantas térmicas, baños de parafina o ultrasonido térmico.
El calor está indicado en lesiones subagudas o crónicas, cuando ya ha pasado la fase inflamatoria aguda (generalmente después de 72 horas o una semana). Es ideal para contracturas musculares, rigidez articular, dolor por artrosis, o para calentar la zona antes de hacer ejercicios de estiramiento o fortalecimiento. También alivia el dolor de espalda crónico o el de cuello por tensión muscular.
Un panel de expertos de 2025 publicó una guía práctica sobre el uso de la termoterapia para afecciones musculoesqueléticas. Los autores concluyeron que la aplicación de calor superficial (compresas calientes, mantas) durante 15-20 minutos es segura y eficaz para reducir el dolor y mejorar la función en pacientes con artrosis, lumbalgia crónica y rigidez matutina(Nossa et al., 2025).
Lo que nunca debe hacerse es aplicar calor en una lesión aguda (porque aumentaría la inflamación y el hematoma), en zonas con infección o en pacientes con mala sensibilidad térmica (diabéticos, personas con neuropatías). Tampoco se debe dormir con una fuente de calor, porque puede quemar la piel.
En nuestra clínica, la terapia manual ortopédica se combina a menudo con calor previo para relajar los tejidos y facilitar las movilizaciones articulares.
Terapia de ondas de choque: aliada de las lesiones crónicas y tendinopatías
La terapia de ondas de choque (ESWT) es un tratamiento completamente diferente al frío o al calor. No actúa sobre la circulación superficial ni sobre la relajación muscular, sino que emite pulsos acústicos de alta energía que penetran profundamente en los tejidos. Estas ondas estimulan la regeneración celular, rompen adherencias patológicas, descalcifican inserciones tendinosas y “confunden” el sistema nervioso para reducir el dolor.
Está indicada principalmente en tendinopatías crónicas (tendinitis aquílea, rotuliana, del manguito rotador, epicondilitis), fascitis plantar, puntos gatillo miofasciales, e incluso en algunas calcificaciones. También se usa en fracturas por estrés que no consolidan. No es un tratamiento de primera línea para lesiones agudas, sino que se reserva para cuando el dolor persiste más de 6-8 semanas a pesar de la rehabilitación convencional.
Una revisión sistemática y metanálisis de 2024 evaluó 46 ensayos clínicos sobre el efecto de las ondas de choque en diversas tendinopatías. Los resultados mostraron una reducción significativa del dolor a corto y medio plazo (medida por EVA) en comparación con placebo o tratamientos convencionales, especialmente en la fascitis plantar y la tendinopatía rotuliana(Majidi et al., 2024 – PMID: 38658960).
Otra revisión de alcance de 2024 analizó la calidad metodológica de las revisiones sistemáticas sobre ondas de choque en tendinopatías. Los autores advirtieron que, aunque la evidencia es prometedora, existe una gran heterogeneidad en los protocolos (energía, frecuencia, número de sesiones) y que se necesitan más estudios con metodología rigurosa(Shahabi et al., 2024 – PMID: 38982369).
En nuestra clínica, la terapia de ondas de choque se aplica en sesiones semanales de 3 a 5, con resultados muy positivos en deportistas con lesiones crónicas. Se puede combinar con plasma rico en plaquetas (PRP) en casos de tendinopatías rebeldes.
¿Se pueden combinar frío, calor y ondas de choque?
Sí, y de hecho es lo que hacemos en muchos planes de rehabilitación. Pero no se aplican al mismo tiempo ni en la misma fase. La clave es la secuencia:
- Fase aguda (primeros 3-5 días): solo frío. El calor está contraindicado porque aumenta la inflamación. Las ondas de choque tampoco se usan porque pueden exacerbar el daño agudo.
- Fase subaguda (1 a 4 semanas): se puede alternar frío y calor (contraste) para estimular la circulación, pero con cuidado. Las ondas de choque aún no son lo habitual, a menos que sea una lesión recurrente.
- Fase crónica (>6 semanas): se usa calor antes de los ejercicios de movilidad o fortalecimiento, y ondas de choque como tratamiento específico de la tendinopatía. El frío puede aplicarse después del ejercicio si hay reagudización.
Un metanálisis en red de 2024 comparó los efectos de la hidroterapia (agua fría y caliente) y la crioterapia en la recuperación del daño muscular post-ejercicio. Los autores encontraron que el agua fría (15°C) era más efectiva para reducir el dolor y la inflamación en las primeras 24-48 horas, mientras que el contraste (alternar frío y calor) podía ser útil para acelerar la recuperación funcional a partir del tercer día(Chen et al., 2024 – PMID: 39307619).
En nuestra clínica integramos estos criterios en la terapia física deportiva, adaptando las modalidades a cada fase y a cada deportista.
Comparativa rápida: frío, calor u ondas de choque según el tipo de lesión
Para facilitarte la decisión, aquí tienes una guía visual orientativa:
Usa frío (crioterapia) cuando…
- Acabas de torcerte el tobillo, la rodilla o la muñeca.
- Tienes un golpe directo con hinchazón y moretón (contusión).
- Te duele un músculo después de un esfuerzo intenso (agujetas muy intensas).
- Tienes un brote agudo de artritis o tendinitis.
- Acabas de salir de una cirugía ortopédica.
Usa calor (termoterapia) cuando…
- La lesión tiene más de 3-7 días y ya no hay inflamación visible.
- Tienes rigidez matutina en una articulación (artrosis).
- Sientes un nudo muscular o contractura crónica.
- Necesitas calentar antes de hacer estiramientos o ejercicios.
- El dolor es de tipo «sordo» y mejora con el movimiento suave.
Considera ondas de choque cuando…
- Llevas más de 6-8 semanas con dolor en el talón (fascitis plantar).
- Tienes tendinitis rotuliana (rodilla de saltador) que no mejora con ejercicios.
- Sientes dolor en el codo al agarrar objetos (epicondilitis).
- Tienes calcificación en el hombro (tendinitis calcificante).
- El dolor reaparece cada vez que intentas volver a tu deporte.
Errores comunes al aplicar frío y calor en casa
Aunque son tratamientos aparentemente sencillos, muchos pacientes cometen errores que pueden empeorar la lesión o provocar quemaduras. Los más frecuentes son:
- Aplicar calor en una lesión aguda: esto multiplica la inflamación y el hematoma.
- Poner hielo directamente sobre la piel: puede causar quemaduras por frío (congelación local).
- Mantener el frío más de 20 minutos: se produce vasodilatación paradójica (efecto rebote) que aumenta la inflamación.
- Aplicar calor antes de dormir y quedarse dormido: riesgo alto de quemadura.
- Usar calor en zonas con mala sensibilidad (diabéticos, lesionados medulares): pueden quemarse sin darse cuenta.
- Olvidar que las ondas de choque las debe aplicar un profesional: no existen dispositivos caseros con la misma eficacia y seguridad.
La regla de oro: si tienes dudas, consulta a un especialista. Un traumatólogo o un fisioterapeuta puede orientarte sobre la mejor opción en cada momento.
Lo que la ciencia dice sobre la efectividad de cada tratamiento
La evidencia científica respalda el uso de los tres tratamientos, pero con diferentes niveles de certeza:
- Crioterapia: ampliamente aceptada para la fase aguda, aunque los estudios de alta calidad son escasos. Los metanálisis coinciden en que reduce el dolor, la inflamación y la necesidad de analgésicos.
- Termoterapia: buena evidencia para el alivio del dolor en artrosis, rigidez y contracturas crónicas. Se considera segura y con pocos efectos adversos.
- Ondas de choque: la evidencia es más sólida para la fascitis plantar y la tendinopatía rotuliana. Para otras tendinopatías, los resultados son positivos pero con más variabilidad. Se considera un tratamiento de segunda línea después del fracaso de los ejercicios excéntricos.
Un metanálisis de 2024 que incluyó 4.299 pacientes con tendinopatías concluyó que las ondas de choque reducen significativamente el dolor en comparación con placebo, con un tamaño del efecto moderado (SMD = -0.68), y que los efectos se mantienen a los 3 y 6 meses(Majidi et al., 2024 – PMID: 38658960).
Recomendaciones prácticas para elegir el tratamiento adecuado
Si te duele una articulación o un músculo y quieres saber por dónde empezar, sigue esta secuencia lógica:
- Primeras 48-72 horas: aplica frío cada 2-4 horas durante 15-20 minutos. Eleva la zona si es posible. Evita el calor y los antiinflamatorios orales en exceso (pueden enlentecer la cicatrización).
- Días 3-7: si la inflamación ha bajado, puedes empezar a alternar frío y calor (5 minutos de frío, 5 de calor, repetir 3 veces).
- Después de la primera semana: si el dolor persiste pero ya no hay inflamación visible, aplica calor antes de los ejercicios de movilidad. Si notas que el dolor es muy localizado y empeora con la actividad, consulta a un profesional para valorar ondas de choque.
- Si el dolor dura más de 4-6 semanas: acude a una evaluación dinámica osteomuscular para identificar la causa exacta. Puedes ser candidato a ondas de choque o a un programa de terapia manual más específico.
Recuerda que ningún tratamiento casero reemplaza un diagnóstico profesional. Si el dolor es intenso, no mejora en una semana o se acompaña de fiebre, deformidad o pérdida de función, acude al médico de inmediato.
Preguntas frecuentes sobre crioterapia, calor y ondas de choque
¿Puedo usar calor antes de hacer deporte para calentar? No es recomendable. El calor superficial relaja demasiado los músculos y puede reducir la capacidad de reacción. El calentamiento activo (movimientos suaves, estiramientos dinámicos) es mucho mejor.
¿El frío es malo para la circulación? En personas sanas, no. El efecto es temporal y reversible. En pacientes con enfermedad vascular periférica, sí puede ser peligroso.
¿Cuántas sesiones de ondas de choque necesito? Normalmente de 3 a 5 sesiones, una por semana. El alivio del dolor suele notarse a partir de la segunda o tercera sesión.
¿Puedo combinarlas con otros tratamientos regenerativos? Sí, en nuestra clínica combinamos ondas de choque con plasma rico en plaquetas en casos de tendinopatías muy rebeldes. El PRP se infiltra tras la sesión de ondas para potenciar la regeneración.
¿Las ondas de choque duelen? Pueden ser incómodas, sobre todo en zonas como la fascia plantar o el talón. El dolor suele ser tolerable y dura solo durante la aplicación (unos minutos). El beneficio posterior compensa la molestia.
¿No sabes cuál de estos tratamientos es el adecuado para tu lesión?
Agenda tu evaluación en la Clínica Santa María Fisiomedic de San Juan de Lurigancho. Te haremos un diagnóstico preciso de tu lesión, identificaremos la fase en la que te encuentras y diseñaremos un plan personalizado que puede incluir crioterapia, termoterapia, ondas de choque o una combinación de ellas. La mayoría de nuestros pacientes nota una mejoría significativa en las primeras semanas y recupera su actividad sin dolor.
Investigación científica que respalda este artículo
- Mac Auley DC. Ice therapy: how good is the evidence? Int J Sports Med. 2001;22(5):379-384. PMID: 11570631
- Nossa F, et al. Heat Therapy for Musculoskeletal Pain Conditions: Actionable Suggestions for Pharmacists from a Panel of Experts. Pharmacy. 2025;13(3):63. DOI: 10.3390/pharmacy13030063
- Shahabi S, et al. Reporting and Methodological Quality of Systematic Reviews and Meta-Analyses Evaluating Effects of Extracorporeal Shock Wave Therapy on Tendinopathies: A Scoping Review. J Chiropr Med. 2024;23(3):136-151. PMID: 38982369
- Chen R, et al. The effects of hydrotherapy and cryotherapy on recovery from acute post-exercise induced muscle damage-a network meta-analysis. BMC Musculoskelet Disord. 2024;25(1):749. PMID: 39307619
- Majidi L, et al. The effect of extracorporeal shock-wave therapy on pain in patients with various tendinopathies: a systematic review and meta-analysis of randomized control trials. BMC Sports Sci Med Rehabil. 2024;16(1):93. PMID: 38658960
Este artículo fue redactado por el Equipo Médico Santa María Fisiomedic con fines educativos. La información aquí presentada no reemplaza una consulta médica presencial. Cada caso es único, por lo que siempre recomendamos acudir a un especialista para un diagnóstico y tratamiento personalizados.
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