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✍️ Escrito por Equipo Médico Santa María Fisiomedic | Tiempo de lectura: 9 min
¿Te duele el hombro al levantar el brazo por encima de la cabeza o al apoyarte sobre él por la noche? Puede ser bursitis, pero también tendinitis del manguito rotador, artrosis acromioclavicular o incluso un desgarro. Confundirlas es frecuente y retrasa el tratamiento adecuado. En este artículo te explicamos cómo diferenciar la bursitis de otras causas de dolor de hombro y qué opciones de tratamiento existen, desde la fisioterapia hasta las infiltraciones ecoguiadas o la cirugía.
¿Qué es la bursitis de hombro y por qué duele tanto?
La bursitis subacromial es la inflamación de la bursa, una pequeña bolsa llena de líquido sinovial que actúa como amortiguador entre el tendón del supraespinoso (parte del manguito rotador) y el hueso acromion. Su función es reducir la fricción cuando elevas el brazo. Cuando se inflama, cada movimiento que acerca el tendón al hueso genera dolor, sobre todo al levantar el brazo por encima de la cabeza o al dormir apoyado sobre ese hombro.
La causa más frecuente es el sobreuso por movimientos repetitivos por encima de la cabeza (pintores, nadadores, tenistas, levantadores de pesas). También puede aparecer tras un traumatismo directo, por calcificaciones en los tendones o como parte de enfermedades inflamatorias sistémicas (artritis reumatoide, gota). Un recurso clínico de referencia describe que la bursitis subacromial es una de las causas más comunes de dolor de hombro en la práctica ambulatoria, y suele asociarse a tendinopatías del manguito rotador(StatPearls, 2026).
En nuestra clínica, la evaluación dinámica osteomuscular permite identificar el origen exacto del dolor y diferenciar la bursitis de otras lesiones.
Diagnóstico diferencial: no todo es bursitis
El dolor de hombro tiene muchos posibles culpables. Confundirlos lleva a tratamientos inadecuados. Las patologías que más se parecen a la bursitis subacromial son:
- Tendinopatía del supraespinoso: dolor similar pero más localizado en la cara anterolateral del hombro. Las pruebas de exploración como el arco doloroso o el test de Jobe ayudan a diferenciarla.
- Desgarro del manguito rotador: además del dolor, hay debilidad para elevar el brazo o rotarlo externamente. Puede ser agudo (traumático) o crónico.
- Tendinitis calcificante: suele dar episodios de dolor muy intenso, casi insoportable, con limitación severa del movimiento. Se ve una calcificación en la radiografía.
- Artrosis acromioclavicular: el dolor se localiza en la parte superior del hombro, cerca de donde termina la clavícula. Duele al cruzar el brazo por delante del pecho.
- Capsulitis adhesiva (hombro congelado): rigidez progresiva, pérdida de movimiento pasivo y activo, con dolor difuso. No suele haber un punto gatillo claro.
Una revisión sistemática y metanálisis de 2024 evaluó la precisión de las pruebas de exploración física para el síndrome de pinzamiento subacromial (que incluye la bursitis) y los desgarros del manguito rotador. Los autores concluyeron que pruebas como el arco doloroso y la prueba de Neer tienen una sensibilidad y especificidad moderadas, y que ninguna prueba aislada es suficiente para el diagnóstico; se requiere una combinación de hallazgos clínicos y de imagen(Zhao et al., 2024 – DOI: 10.1186/s12891-024-08144-z).
Por eso, en nuestra consulta traumatológica siempre realizamos una exploración sistemática y, si es necesario, pruebas de imagen como ecografía o resonancia magnética para confirmar el diagnóstico.
¿Cómo se diagnostica la bursitis? pruebas de imagen clave
El diagnóstico comienza con la historia clínica y la exploración física. Las maniobras típicas que sugieren bursitis son:
- Arco doloroso: duele al elevar el brazo entre 60° y 120°, pero el dolor cede al pasar de 120°.
- Prueba de Neer: el examinador eleva pasivamente el brazo del paciente mientras estabiliza la escápula; duele si hay pinzamiento.
- Prueba de Hawkin: con el hombro a 90° de flexión y codo flexionado, se rota internamente el brazo; reproduce el dolor subacromial.
Para confirmar la bursitis y descartar otras causas, se utilizan pruebas de imagen:
- Ecografía: es la prueba de elección. Muestra el engrosamiento de la bursa, la presencia de líquido y permite evaluar los tendones del manguito rotador en tiempo real.
- Resonancia magnética (RM): útil cuando se sospecha un desgarro asociado o cuando la ecografía no es concluyente. La bursitis se ve como un área de alta señal en las secuencias STIR.
- Radiografía: no muestra la bursa, pero es útil para descartar calcificaciones, artrosis acromioclavicular o fracturas.
Tratamiento conservador: la base de la recuperación
La mayoría de las bursitis de hombro responden bien al tratamiento conservador, especialmente si se instaura de forma precoz. Las medidas incluyen:
- Reposo relativo y modificación de la actividad: evitar los movimientos que desencadenan el dolor (levantar el brazo por encima de la cabeza, lanzar, apoyarse sobre el hombro).
- Aplicación de hielo: 15-20 minutos cada 3-4 horas durante los primeros días, sobre todo si hay inflamación aguda.
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): orales o tópicos, para controlar el dolor y la inflamación. Siempre bajo supervisión médica.
- Fisioterapia: es el pilar del tratamiento a medio plazo. Incluye ejercicios de movilidad, fortalecimiento de los músculos del manguito rotador y de la escápula, y técnicas de terapia manual.
En nuestra clínica, la terapia física integral para la bursitis combina terapia manual ortopédica (movilizaciones de la escápula y del hombro) con ejercicios excéntricos y propioceptivos. También utilizamos punción seca cuando hay puntos gatillo asociados en el manguito rotador.
Infiltraciones ecoguiadas: cuándo y por qué son la mejor opción
Si el dolor no cede con el tratamiento conservador en 2-4 semanas o es muy intenso desde el inicio, las infiltraciones de corticoides en la bursa subacromial son una opción muy eficaz. La inyección de un corticoide de depósito (como triamcinolona o metilprednisolona) reduce rápidamente la inflamación y el dolor, permitiendo avanzar antes con la fisioterapia.
La evidencia muestra que las infiltraciones ecoguiadas son superiores a las ciegas. Un metanálisis de 2015 evaluó la eficacia de las inyecciones subacromiales guiadas por ecografía frente a las ciegas en adultos con dolor de hombro. Los resultados demostraron que las infiltraciones ecoguiadas proporcionan un mayor alivio del dolor y una mejoría funcional más significativa, con una precisión superior y menos complicaciones(Wu et al., 2015 – PMID: 26590864).
En nuestra clínica, las infiltraciones se realizan bajo control ecográfico, lo que garantiza que el fármaco llegue exactamente a la bursa inflamada y no a estructuras vecinas. También se puede valorar combinar el corticoide con anestésico local para un alivio inmediato.
Combinar infiltración y fisioterapia: lo que dice la ciencia
La infiltración no es un tratamiento aislado. Su gran utilidad es calmar el dolor para que el paciente pueda realizar la fisioterapia sin miedo. Un ensayo clínico aleatorizado evaluó el valor añadido de una infiltración subacromial de corticoides al inicio de un programa de fisioterapia en pacientes con síndrome de pinzamiento. Los autores concluyeron que la inyección facilita la realización de los ejercicios y mejora los resultados funcionales a corto plazo, recomendando su uso para optimizar el tratamiento conservador(Celik et al., 2009 – PMID: 19809230).
El protocolo típico es: una infiltración ecoguiada, seguida de una semana de reposo relativo (sin ejercicios activos) y luego el inicio de un programa supervisado de fisioterapia de 4-6 semanas. En la mayoría de los casos, con una sola infiltración es suficiente. Si el dolor reaparece a los meses, se puede repetir, pero no más de 2-3 veces al año para evitar efectos adversos en los tendones.
Tratamientos avanzados: ondas de choque, PRP y cirugía
Cuando la bursitis es rebelde a los tratamientos conservadores y a las infiltraciones, o cuando se asocia a calcificaciones o desgarros del manguito rotador, existen opciones más avanzadas.
Terapia de ondas de choque (ESWT)
Es especialmente útil si hay tendinitis calcificante asociada. Las ondas de choque rompen la calcificación y estimulan la regeneración del tendón. Se aplica en 3-5 sesiones semanales. Un estudio quirúrgico de 2024 indica que cuando fallan los tratamientos conservadores (incluyendo corticoides, lavado percutáneo y ondas de choque), la descompresión artroscópica de la calcificación combinada con reparación del manguito rotador logra una mejoría funcional significativa y una reducción del dolor comparable a la de los tratamientos no quirúrgicos(Brusalis et al., 2024 – PMID: 40308518).
En nuestra clínica, la terapia de ondas de choque se utiliza en casos de bursitis crónica asociada a calcificaciones o tendinopatías.
Plasma rico en plaquetas (PRP)
El plasma rico en plaquetas se infiltra en la bursa o en el tendón afectado. La evidencia es menos sólida que para los corticoides, pero algunos estudios sugieren que el PRP puede ofrecer beneficios más duraderos en la tendinopatía asociada, sin los efectos adversos de los corticoides sobre el colágeno.
Cirugía artroscópica
Se reserva para casos muy seleccionados: bursitis crónica que no responde a todos los tratamientos conservadores durante más de 6-12 meses, o cuando hay una causa mecánica clara como un espolón óseo o una calcificación que comprime la bursa. La cirugía consiste en una descompresión subacromial artroscópica (eliminar el espolón y limpiar la bursa inflamada). Como indican Brusalis et al. (2024), la cirugía es efectiva pero no debe ser la primera opción(PMID: 40308518).
Bursitis de hombro vs. otras causas de dolor: tabla diferencial
Para facilitar el diagnóstico diferencial, resumimos las características clave de cada entidad:
| Patología | Dolor típico | Exploración clave | Imagen |
|---|---|---|---|
| Bursitis subacromial | Arco doloroso (60-120°), nocturno | Neer+, Hawkins+ | Ecografía: bursa engrosada con líquido |
| Tendinopatía supraespinoso | Cara lateral, al elevar o rotar | Jobe+, arco doloroso | Ecografía: tendón engrosado o hipoecogénico |
| Desgarro manguito rotador | Dolor + debilidad para elevar | Drop arm test, caída del brazo | RM: solución de continuidad del tendón |
| Tendinitis calcificante | Episodios de dolor muy intenso | Dolor a la palpación de la calcificación | Rx o ecografía: imagen hiperdensa (calcificación) |
| Artrosis AC | Parte superior, al cruzar el brazo | Cross-arm test+ | Rx: estrechamiento, osteofitos |
| Capsulitis adhesiva | Rigidez global, pérdida de movilidad | Pérdida de rotación externa pasiva | RM: engrosamiento de la cápsula |
Recomendaciones prácticas para el paciente con bursitis
- No fuerces el hombro: si un movimiento duele, evítalo temporalmente. El dicho «sin dolor no hay ganancia» no aplica en la bursitis.
- Aplica hielo tras la actividad si notas calor o inflamación. No apliques calor en la fase aguda porque empeorará la inflamación.
- Realiza los ejercicios de fisioterapia en casa tal como te los indique tu terapeuta. La constancia es clave.
- Si te infiltran, no hagas ejercicio intenso los primeros 2-3 días. El reposo relativo permite que el corticoide actúe y evita la reagudización.
- Si después de 6-8 semanas de tratamiento conservador bien hecho no mejoras, busca una segunda opinión o plantea opciones avanzadas (ondas de choque, PRP, cirugía).
¿Te duele el hombro al levantar el brazo o al dormir?
Agenda tu evaluación en la Clínica Santa María Fisiomedic de San Juan de Lurigancho. Te haremos un diagnóstico diferencial completo (exploración física y ecografía), identificaremos si se trata de bursitis u otra causa, y diseñaremos un plan personalizado que puede incluir fisioterapia, infiltración ecoguiada o tratamientos avanzados. La mayoría de nuestros pacientes con bursitis aguda nota una mejoría significativa en 2-4 semanas y recupera la movilidad completa sin cirugía.
Investigación científica que respalda este artículo
- Zhao Q, Palani P, Kassab NS, et al. Evidence‑based approach to the shoulder examination for subacromial bursitis and rotator cuff tears: a systematic review and meta‑analysis. BMC Musculoskelet Disord. 2024;25(1). DOI: 10.1186/s12891-024-08144-z
- StatPearls Publishing. Subacromial Bursitis. StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2026 Jan‑. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK541096/
- Wu T, et al. Ultrasound‑guided versus blind subacromial‑subdeltoid bursa injection in adults with shoulder pain: A systematic review and meta‑analysis. Semin Arthritis Rheum. 2015;45(3):374‑378. PMID: 26590864 | DOI: 10.1016/j.semarthrit.2015.05.011
- Celik D, et al. The contribution of subacromial injection to the conservative treatment of impingement syndrome. Acta Orthop Traumatol Turc. 2009;43(4):331‑335. PMID: 19809230 | DOI: 10.3944/AOTT.2009.331
- Brusalis CM, et al. Arthroscopic Decompression of Calcific Tendinitis of the Shoulder and Repair of Residual Rotator Cuff Defect. Video J Sports Med. 2024;4(3). PMID: 40308518 | DOI: 10.1177/26350254231220952 | PMCID: PMC11956876
Este artículo fue redactado por el Equipo Médico Santa María Fisiomedic con fines educativos. La información aquí presentada no reemplaza una consulta médica presencial. Cada caso es único, por lo que siempre recomendamos acudir a un especialista para un diagnóstico y tratamiento personalizados.
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