
Familia del paciente con ACV: qué hacer entre sesiones
octubre 7, 2026
✍️ Escrito por Equipo Médico Santa María Fisiomedic | Tiempo de lectura: 8 min
Después de un ACV, muchos pacientes desarrollan espasticidad: un aumento del tono muscular que hace que los músculos se sientan rígidos, tensos y difíciles de mover. No es solo una molestia; puede limitar la rehabilitación, causar dolor y afectar la calidad de vida. La buena noticia es que la fisioterapia neurológica cuenta con técnicas eficaces para reducirla progresivamente. En este artículo te explicamos qué es la espasticidad, por qué aparece y qué técnicas han demostrado ser más eficaces para controlarla.
¿Qué es la espasticidad post-ACV y por qué aparece?
La espasticidad es un trastorno motor que se caracteriza por un aumento del tono muscular dependiente de la velocidad. En palabras simples: los músculos se vuelven rígidos y resistentes al movimiento pasivo, y esa resistencia aumenta cuanto más rápido se intenta mover la articulación. Es uno de los síntomas más comunes después de un ACV y puede aparecer semanas o meses después del evento.
¿Por qué ocurre? Después de un ACV, las vías nerviosas que conectan el cerebro con la médula espinal se dañan. Sin las señales inhibitorias que normalmente bajan del cerebro, las neuronas motoras de la médula espinal se vuelven hiperactivas. El resultado es una contracción muscular excesiva y sostenida, que se manifiesta como rigidez, espasmos y posturas anómalas.
La espasticidad no es igual en todos los pacientes. Puede ser leve y apenas perceptible, o grave y limitar completamente el movimiento. Afecta con mayor frecuencia a los músculos flexores del brazo (codo, muñeca y dedos) y a los extensores de la pierna (rodilla y tobillo). Esto da lugar a patrones característicos: el brazo se pega al cuerpo con el codo flexionado y la mano cerrada, mientras que la pierna se extiende y el pie apunta hacia abajo.
En nuestra clínica, la terapia física neurológica está diseñada para abordar la espasticidad de forma progresiva y personalizada.
¿Por qué es importante tratar la espasticidad a tiempo?
Muchos pacientes y familias creen que la espasticidad es una consecuencia inevitable del ACV y que no se puede hacer nada. Pero no es así. La espasticidad no solo afecta la comodidad del paciente; también interfiere con la rehabilitación y puede causar complicaciones graves si no se trata.
- Limita el movimiento voluntario: los músculos rígidos dificultan el aprendizaje motor y la recuperación funcional.
- Causa dolor: la contracción sostenida puede provocar dolor muscular y articular.
- Provoca contracturas: si no se trata, la rigidez puede volverse permanente y limitar el rango de movimiento.
- Dificulta la higiene y el cuidado: la postura anómala del brazo o la pierna complica vestirse, asearse o cambiar de posición.
- Aumenta el riesgo de úlceras por presión: las zonas de presión anómala pueden dañar la piel.
- Afecta la autoestima: la postura anómala y la pérdida de control corporal tienen un impacto emocional importante.
La buena noticia es que la intervención temprana puede prevenir estas complicaciones. Una declaración científica de la American Heart Association publicada en 2026 destaca la importancia de la detección temprana e intervención de la espasticidad post-ACV, definiendo la intervención temprana como el tratamiento iniciado dentro de los primeros 3 meses tras el ACV. La evidencia muestra que cuanto antes se actúe, mejores son los resultados.
En la Clínica Santa María Fisiomedic, la terapia física integral y la evaluación dinámica osteomuscular permiten detectar la espasticidad en fases tempranas y diseñar un plan de tratamiento adecuado.
Técnicas de fisioterapia neurológica para reducir la espasticidad
La fisioterapia neurológica utiliza un conjunto de técnicas que actúan sobre el sistema nervioso para modular el tono muscular. No existe una técnica única que funcione para todos; lo ideal es combinar varias según el paciente y la evolución. Estas son las más utilizadas y con mayor respaldo científico:
1. Vibración muscular localizada
La vibración aplicada directamente sobre el tendón o el vientre muscular estimula los receptores sensoriales y modula la excitabilidad de las neuronas motoras. Un metaanálisis de 7 ensayos clínicos aleatorizados demostró que la terapia de vibración reduce significativamente la espasticidad de miembros inferiores post-ACV. Otro ensayo clínico aleatorizado con 62 pacientes evaluó la vibración segmentaria en flexores y extensores del miembro superior, mostrando mejoras en la función motora y reducción de la espasticidad.
La vibración es indolora, no invasiva y bien tolerada. Se aplica en sesiones de 15-30 minutos y puede combinarse con otras técnicas.
2. Estimulación eléctrica funcional (FES)
La estimulación eléctrica funcional aplica corriente eléctrica sobre los nervios periféricos para provocar la contracción de los músculos débiles o paralizados. En el caso de la espasticidad, se utiliza para estimular los músculos antagonistas (los opuestos a los músculos espásticos), lo que ayuda a restaurar el equilibrio muscular.
Un ensayo clínico aleatorizado con 106 pacientes con hemiplejia post-infarto cerebral agudo evaluó la combinación de retroalimentación visual con espejo (MVF) y FES frente a FES sola. El grupo combinado mostró mejoras significativamente mayores en la función motora, el equilibrio y la velocidad de la marcha. La FES también se puede combinar con punción seca y electropunción para potenciar el efecto.
3. Estimulación magnética transcraneal (TMS)
La estimulación magnética transcraneal es una técnica no invasiva que aplica pulsos magnéticos sobre la corteza cerebral para modular la excitabilidad de las áreas motoras. En la espasticidad post-ACV, la TMS puede ayudar a restablecer el equilibrio entre los hemisferios cerebrales, reduciendo la hiperexcitabilidad que causa la rigidez muscular.
Una revisión sistemática y metaanálisis en red evaluó la estimulación eléctrica y magnética para la función de la extremidad superior post-ACV. Aunque los resultados no mostraron diferencias significativas frente a la rehabilitación convencional, la TMS sigue siendo una herramienta prometedora que se investiga activamente. Se puede combinar con kinesioterapia para potenciar la neuroplasticidad.
4. Estiramientos y movilización pasiva
Los estiramientos suaves y sostenidos ayudan a mantener la longitud del músculo espástico y a prevenir contracturas. La movilización pasiva de las articulaciones mantiene el rango de movimiento y reduce la rigidez. Es importante realizarlos de forma lenta y controlada, sin provocar dolor.
La terapia manual ortopédica utiliza técnicas de movilización articular y masaje para aliviar la rigidez y mejorar la flexibilidad. Es especialmente útil en articulaciones que han perdido movilidad por la espasticidad.
5. Reeducación postural global (RPG)
La reeducación postural global (RPG) es un método de estiramiento global que corrige las alteraciones posturales causadas por la espasticidad. Trabaja las cadenas musculares en su conjunto, no solo el músculo aislado, lo que ayuda a restaurar el equilibrio postural.
6. Entrenamiento orientado a la tarea
El entrenamiento funcional orientado a la tarea consiste en practicar movimientos que sirvan para la vida diaria: alcanzar un objeto, vestirse, caminar. Este tipo de entrenamiento ayuda a que el cerebro «reaprenda» a moverse sin activar los patrones espásticos. La terapia física post operatoria y la terapia física para el adulto mayor incorporan este enfoque.
7. Terapias complementarias
Además de las técnicas principales, existen terapias complementarias que pueden ayudar a reducir la espasticidad:
- Acupuntura terapéutica: la acupuntura puede modular la excitabilidad del sistema nervioso y reducir el tono muscular.
- Ozonoterapia: la infiltración local de ozono y la autohemoterapia mayor reducen la inflamación y mejoran la circulación, lo que puede aliviar el dolor asociado a la espasticidad.
- Plasma rico en plaquetas (PRP): la medicina regenerativa con PRP puede ayudar en lesiones musculares asociadas.
- Suero ozonizado: la terapia con suero ozonizado modula la inflamación sistémica.
La evaluación dinámica de la marcha y la evaluación postural ayudan a identificar cómo la espasticidad afecta la marcha y la postura, y a diseñar un plan de tratamiento específico.
Evidencia científica: qué dicen los estudios sobre espasticidad y fisioterapia
La fisioterapia neurológica para la espasticidad cuenta con un respaldo científico creciente. Estos son los hallazgos más relevantes:
Una declaración científica de la American Heart Association publicada en 2026 revisó la evidencia sobre la detección temprana e intervención de la espasticidad post-ACV. La declaración concluye que la intervención temprana (dentro de los primeros 3 meses) mejora los resultados funcionales y previene complicaciones. Es la referencia más actualizada y autorizada sobre el manejo de la espasticidad.
Un metaanálisis de 7 ensayos clínicos aleatorizados demostró que la terapia de vibración reduce significativamente la espasticidad de miembros inferiores post-ACV (SMD = -0.65; p < 0.05). La vibración es una técnica segura, no invasiva y fácil de aplicar.
Otro ensayo clínico aleatorizado con 37 pacientes evaluó la vibración muscular localizada combinada con fisioterapia convencional en miembros inferiores. Los resultados mostraron una reducción significativa de la espasticidad en flexores de rodilla (p = 0.011; d = 0.906) y mejoras en el rango de movimiento.
La estimulación eléctrica funcional (FES) también ha demostrado su eficacia. Un ensayo clínico aleatorizado con 106 pacientes con hemiplejia post-infarto cerebral agudo mostró que la combinación de FES con retroalimentación visual con espejo produce mejoras significativas en la función motora, el equilibrio y la velocidad de la marcha.
En nuestra clínica, la terapia física deportiva puede adaptarse para pacientes que buscan recuperar un nivel de actividad física más alto después del ACV.
¿Cómo se aplica la fisioterapia neurológica para la espasticidad?
El tratamiento de la espasticidad es un proceso progresivo y personalizado. No se trata de una sola sesión ni de una técnica única. Estos son los pasos generales:
- 1. Evaluación inicial: el fisioterapeuta evalúa el grado de espasticidad (escala de Ashworth modificada), el rango de movimiento, la fuerza muscular y la función. La evaluación dinámica osteomuscular proporciona información detallada.
- 2. Diseño del plan: se seleccionan las técnicas más adecuadas según el patrón de espasticidad y los objetivos del paciente.
- 3. Aplicación progresiva: las técnicas se aplican de forma gradual, empezando por las más suaves y avanzando según la respuesta.
- 4. Reevaluación periódica: el plan se ajusta según la evolución. La espasticidad puede cambiar con el tiempo, y el tratamiento debe adaptarse.
La frecuencia de las sesiones depende de la gravedad. En general, se recomiendan 2-3 sesiones por semana durante varias semanas, con un programa de ejercicios en casa para mantener los resultados. La terapia manual ortopédica y la kinesioterapia son herramientas clave en este proceso.
¿Qué esperar de los resultados y cuánto tiempo tarda?
La reducción de la espasticidad es un proceso gradual. No se logra de un día para otro, pero con constancia los resultados llegan. Esto es lo que puedes esperar:
- Primeras semanas: el tono muscular comienza a disminuir. El paciente puede notar que los músculos están menos rígidos y que el movimiento es un poco más fácil.
- 1-3 meses: la reducción del tono se hace más evidente. El rango de movimiento mejora y el dolor disminuye. La función empieza a mejorar.
- 3-6 meses: los resultados se consolidan. El paciente puede realizar movimientos más funcionales y la postura mejora.
- Más de 6 meses: se trabaja en el mantenimiento y en la integración de los movimientos en las actividades diarias.
Es importante tener expectativas realistas. La espasticidad puede reducirse significativamente, pero no siempre desaparece por completo. El objetivo es controlarla para que no interfiera con la función y la calidad de vida.
En la Clínica Santa María Fisiomedic, la ozonoterapia tópica dermatológica y la autohemoterapia menor pueden complementar el tratamiento, mejorando la salud general del paciente. La insuflación rectal de ozono también puede ayudar a modular la inflamación sistémica.
Recomendaciones para pacientes y cuidadores
El tratamiento de la espasticidad no termina en la consulta. Estos consejos pueden ayudar a potenciar los resultados en casa:
- Realiza los ejercicios indicados: el fisioterapeuta te enseñará estiramientos y movilizaciones para hacer en casa.
- Evita la inmovilidad prolongada: cambia de posición con frecuencia y mantén las articulaciones en movimiento.
- Usa férulas si están indicadas: pueden ayudar a mantener la posición correcta y prevenir contracturas.
- Adapta el entorno: elimina obstáculos y facilita el acceso a los objetos de uso diario.
- Comunica los cambios: si notas que la espasticidad aumenta o disminuye, informa a tu fisioterapeuta para ajustar el tratamiento.
- Sé constante: la reducción de la espasticidad requiere tiempo y paciencia. No te desanimes si los resultados tardan.
- Cuida tu piel: la espasticidad puede aumentar el riesgo de úlceras por presión. Revisa la piel a diario.
La acupuntura terapéutica y la punción seca y electropunción también pueden ayudar a aliviar el dolor y la tensión muscular asociados a la espasticidad. La medicina regenerativa con PRP puede complementar el tratamiento en casos de lesiones musculares asociadas.
Preguntas frecuentes sobre espasticidad post-ACV
¿La espasticidad se puede curar? No existe una cura definitiva para la espasticidad, pero se puede reducir significativamente con fisioterapia neurológica y otras terapias. El objetivo es controlarla para que no interfiera con la función y la calidad de vida.
¿Cuándo empieza a aparecer la espasticidad después de un ACV? Puede aparecer en cualquier momento, pero es más común entre 1 y 3 meses después del ACV. En algunos casos, puede aparecer antes o después.
¿La fisioterapia neurológica duele? Algunas técnicas pueden causar molestias, pero no deberían causar dolor intenso. Si duele, hay que ajustar la intensidad o la técnica.
¿Cuántas sesiones necesito para reducir la espasticidad? Depende de la gravedad y de la respuesta individual. En general, se recomiendan 2-3 sesiones por semana durante varias semanas, con un programa de ejercicios en casa.
¿La espasticidad puede volver después de tratarla? La espasticidad puede fluctuar. Con un tratamiento adecuado y un programa de mantenimiento, se puede mantener bajo control. La constancia es clave.
¿Qué técnicas son las más eficaces para la espasticidad? No hay una técnica única. La combinación de vibración, FES, estiramientos, movilización y entrenamiento funcional es lo que da mejores resultados. El fisioterapeuta debe individualizar el tratamiento.
¿La espasticidad afecta solo al brazo o también a la pierna? Puede afectar a ambos. Es común que el brazo adopte una postura flexionada y la pierna una postura extendida. El tratamiento debe abordar ambos patrones.
¿Dónde puedo recibir fisioterapia neurológica para espasticidad en Lima? En la Clínica Santa María Fisiomedic, ubicada en San Juan de Lurigancho, ofrecemos terapia física neurológica especializada con un enfoque multidisciplinario y personalizado.
¿La espasticidad está limitando la recuperación de tu familiar?
Agenda una evaluación en la Clínica Santa María Fisiomedic de San Juan de Lurigancho. Te haremos una valoración completa del tono muscular y diseñaremos un plan de fisioterapia neurológica personalizado para reducir la espasticidad y mejorar la función. La mayoría de nuestros pacientes logra un control significativo de la espasticidad con un tratamiento progresivo y constante.
Investigación científica que respalda este artículo
La información que te hemos compartido está basada en estudios médicos actualizados. Si quieres profundizar, aquí tienes las referencias utilizadas:
- Li Y, Yang Z, Wang Y, Zhang Y, Bai Y. The efficacy of vibration therapy on lower limbs spasticity in individuals with stroke: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Disability and Rehabilitation. 2025;47(23):6001-6010. PMID: 40275543
- Keesukphan A, Suntipap M, Thadanipon K, et al. Effects of electrical and magnetic stimulation on upper extremity function after stroke: A systematic review and network meta-analysis. PM&R. 2025 Aug;17(8):978-993. PMID: 40396624
- Shabbir MS, Saeed A, Tariq S, Shabbir N, Riaz H. Effects of segmental muscle vibration on flexor and extensor groups of the upper limb in enhancing functional recovery after stroke: A randomized trial. Journal of Bodywork and Movement Therapies. 2025 Dec;45:1-7. PMID: 41316550
- Annino G, Alashram A, Romagnoli C, et al. Efficacy of localized muscle vibration on lower extremity functional ability in patients with stroke: A randomized controlled trial. Journal of Bodywork and Movement Therapies. 2025 Jun;42:769-776. PMID: 40325754
- Bandela S, McPherson L, Harvey RL, et al. Early Recognition and Intervention for Poststroke Spasticity: A Scientific Statement From the American Heart Association. Stroke. 2026 Apr;57(4):e146-e159. PMID: 41608795
Este artículo fue redactado por el Equipo Médico Santa María Fisiomedic con fines educativos. La información aquí presentada no reemplaza una consulta médica presencial. Cada caso es único, por lo que siempre recomendamos acudir a un especialista para un diagnóstico y tratamiento personalizados.
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